La compasión no es sentimentalismo ni ingenuidad. Es la capacidad de percibir el sufrimiento ajeno y actuar para aliviarlo. En política, esto se traduce en decisiones que priorizan el bienestar humano por sobre el cálculo inmediato. Lejos de debilitar el poder, la compasión lo legitima y lo humaniza. Líderes del mundo en desarrollo han mostrado…