En tiempos de polarización creciente, el diálogo no es un lujo, sino una necesidad democrática. La historia muestra que sociedades divididas solo sanan cuando abren espacios reales de encuentro. Desde Sudáfrica hasta América Latina, los momentos de mayor avance han surgido del reconocimiento mutuo, no del enfrentamiento. El diálogo auténtico no elimina el conflicto, pero…